Desde el comienzo de la adolescencia, sale más o menos a su antojo, pues sus padres, terratenientes adinerados, ya no saben cómo comportarse con ella.
Marguerite, en cambio, es hija de campesinos que trabajan duro para ganarse la vida.
No tienen tiempo para muestras de cariño; aman a su hija, pero no saben cómo decírselo ni demostrárselo.
A esto se suma el hecho de que Marguerite es muda y solo habla en raras ocasiones.
Una casa tradicional bretona al aire libre, dividida en dos secciones bien diferenciadas: la de arriba y la de abajo, que no se ven entre sí.
Los ricos y los pobres.